"Si cuando terminas un belén ya estás pensando en el siguiente, es que lo llevas muy dentro" | Somos Chamberí

“Si cuando terminas un belén ya estás pensando en el siguiente, es que lo llevas muy dentro”

María José habla de nacimiento que han construido en el Centro de Mayores Blasco de Garay, premiado por el Ayuntamiento como el mejor de todos los centros municipales de la ciudad

María, María José y Julio posan con su Belén | SOMOS CHAMBERÍ

María José, Julio y el resto de usuarios del Centro de Mayores Blasco de Garay están esta semana de celebración. A las felicitaciones navideñas habituales de estas fechas se les ha sumado el primer premio del Concurso de belenes en los centros municipales de mayores, un galardón obtenido gracias al magnífico nacimiento que preside su sala principal. Una representación de gran fidelidad histórica y mucho trabajo que ha sido reconocida por el Ayuntamiento.

“Está hecho con poco dinero y con mucho, mucho amor”, cuenta a Somos Chamberí Julio, una de las personas que más ha participado en su elaboración, desde hace tres años. Fue en ese momento cuando María José, una belenista que además se encarga de los talleres de restauración en el centro, le animó a él y a otras personas a colocar una representación de la natividad con todos los elementos. “Hasta entonces ponían un misterio, así que nos pusimos manos a la obra y lo ampliamos”, recuerda ella.

[Fotogalería: el mejor belén de los centros de mayores de Madrid]

Como todo buen belén, el proyecto ha ido creciendo con los años. De un nacimiento modesto ha pasado en solo tres a un montaje bastante ambicioso, con elementos mecánicos (molino de viento, noria), agua en el río y en varias fuentes, una completa iluminación y decoración cuidada al detalle. “Todos los pequeños elementos los hemos hecho nosotros, los panes, los peces, los puestos del mercado…” enumera María José. “Y esas casas blancas de ahí las ha pintado María”, añade, señalando a otra de las habituales del centro que ha echado una mano.

El belén intenta recrear la Palestina del momento del nacimiento, el paisaje y las vestimentas de la época. “Nos dicen que no tenemos estrella, pero eso es más una convención que una realidad histórica, en Belén no había una estrella gigante sobre el portal”, comenta María José con cierta guasa. Tampoco se verán aquí ristras de chorizos ni patas de jamón. “La mayoría eran judíos, esos productos no existían”, añade.

Un presupuesto de 100 euros

El jurado del certamen del Ayuntamiento de Madrid destacó al otorgar el primer premio “la ambientación, la precisión histórica, así como la iluminación interior de las casas del poblado”, que a su juicio proporciona “calidez y viveza a la composición”. También valora que “el sistema hidráulico de canalización de agua por el río, pozos y norias añade un valor artístico a la obra”.

El mérito es además mayor cuando se conoce el presupuesto con el que cuentan los belenistas: “Tenemos solo 100 euros para cada año, hay cosas que ponemos de nuestro bolsillo”, informa María José, que añade que en 2017 se les fue la mitad del capital en comprar las figuras que rodean el castillo de Herodes. Esta construcción también resume bien la implicación afectiva que guarda el nacimiento: “El castillo lo hizo una persona que ya no vive, para nosotros ponerlo es una forma de recordarlo”, añaden.

¿Repetirán el año que viene? María José lo da por hecho: “Si cuando terminas un belén ya estás pensando en el siguiente, es que lo llevas muy dentro”, dice con sinceridad mientras fotografía con orgullo su obra premiada. “Pero para las próximas navidades cambiaremos cosas de sitio, para que cada vez sea diferente”.

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